Comenzamos un nuevo año 2025 en los mercados financieros que promete venir cargado de volatilidad y fruto de ello, grandes oportunidades para el inversor metódico.
Por ahora, lo que está ocurriendo en los mercados de renta fija (bonos) está siendo desapercibido por el público general y siguen con la vorágine de comprar renta variable a la mínima caída que se produzca.
Nos encontramos en un momento de vital importancia y se hace imprescindible recordar que cuando los bonos de renta fija de largo plazo (Bono de 10 años americano) se venden (sube la rentabilidad) mientras la Reserva Federal ha comenzado la bajada de tipos de interés (lleva en sólo 3 meses unos 100 puntos básicos), no es sinónimo de que las cosas van muy bien sino todo lo contrario, algo no funciona en el mercado de crédito y conviene poner la máxima atención.
Vigilar el comportamiento del tipo de interés del bono americano a 10 años nos daría pistas de la estabilidad del conjunto del mercado, siendo un fiel testigo del futuro de la economía de Estados Unidos (PIB e inflación).
En anteriores ocasiones, una superación del 4,75% ha venido acompañado de correcciones de cierta magnitud en las bolsas. No hay que decir que una superación del nivel del 5% señalaría una advertencia seria de peligro y quizás un potencial “tsunami” para los mercados financieros.

En lo que respecta los mercados de acciones, dejamos atrás un 2024 cuyo comportamiento de subida del S&P500 ha sido estelar (superior al 20%) siendo a la misma vez inusual con el contexto económico que nos encontramos (fase tardía del ciclo económico). Si bien, dicha excepcional rentabilidad ha sido posible por la enorme aportación de los 7 Magníficos “MATAMAN”. Hecho, que ha ocasionado la mayor concentración de la historia en el índice S&P500, en unas pocas acciones (o compañías). ¿La MADRE de todas las burbujas?

Mientras unas pocas compañías tratan de sostener el mercado, la amplitud de mercado tan comentada en multitud de artículos a lo largo de los últimos meses, está a punto de dar un SEÑAL DE ALARMA muy peligrosa que traería consigo, al menos, una corrección de cierta magnitud como ha sucedido en los últimos años o incluso, un potencial mercado bajista como en el 2022.

Mientras tanto, una semana más, en el mercado de divisas, el índice dólar sigue presionando al alza y con todavía un potencial alcista interesante. En el otro lado, el EURO sigue muy tocado y prácticamente hundido, con la paridad en el horizonte.

Se mire como se mire, llevamos unas semanas transitando por un entorno muy complejo, con tipos de interés más altos (T-note), un dólar más fuerte y una amplitud de mercado cada vez más deteriorada. Sin embargo y por el momento, los inversores están respondiendo a las caídas, como ha sido habitual a lo largo de los 2 últimos años, comprando a la mínima corrección de mercado “buy the dip”.
Si continúan presionando los precios de las cotizaciones al alza, es probable que los índices vuelvan a atacar los máximos históricos como arreón final antes de que la música se acabe.
No obstante, las divergencias semanales bajistas continúan vigentes y en pleno desarrollo, lo que pensamos que eliminarán en gran medida la alta complacencia reinante en la mayoría de los participantes del mercado (inversores).

Como hemos comentado al principio, 2025 se presenta un año desafiante para el inversor que seguro vendrá acompañado de una incertidumbre mayor a lo que nos tiene acostumbrado, con episodios de volatilidad y bandazos en los mercados.
Un entorno especialmente favorable para el inversor metódico y disciplinado que seleccione oportunidades de inversión con un atractivo binomio rentabilidad-riesgo, aislándose del ruido mediático.
“Que la magia de Melchor, Gaspar y Baltasar os envuelva con salud y felicidad”.
¡Un saludo a todos y mucha suerte en las inversiones ¡