Complacencia Inversora vs. Desconfianza Empresarial.

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La carrera alcista de las últimas semanas ha sido espectacular donde los inversores menos informados se han dedicado a comprar acciones a un ritmo histórico con la ilusión de que tras la tormenta vivida en abril ha llegado la calma a los mercados. ¿Ganará la batalla el inversor particular vs. a los gestores profesionales en esta ocasión?

La realidad es que, desde el inicio del mandato de Trump en el gobierno, las bolsas se mueven al son de lo que va publicando en las redes sociales. Pensar que la guerra arancelaria está a punto de acabarse sería muy atrevido como parece descontar las bolsas que mantienen su pulso alcista.

Los inversores están pasando por alto cualquier adversidad que el futuro pueda deparar, como puede ser una inflación que tenderá a subir, un consumo que se ralentizará, el comercio internacional generará un estancamiento económico dada la poca visibilidad de cómo quedarán los acuerdos comerciales, y por ende, a una caída del PIB mundial.

En cambio, y al otro lado del barco, nos encontramos la pérdida de confianza de los altos directivos de las compañías que continúan bajando con fuerza reflejando un sentimiento de un futuro no muy halagüeño para la economía americana. ¿Quién tendrá la razón?

Si bien, las bolsas prefieren obviar cualquier factor de riesgo y apoyarse en el incremento de la liquidez en el sistema que funciona como buen soporte de las cotizaciones y es un gran catalizador de las subidas.

Aunque también podría producir un riesgo adicional a los mercados de cara a la segunda parte del año al introducir un efecto directo en la inflación. Si bien, la liquidez que es la savia que mueve los mercados, ha sido clave para la mejoría sustancial de la salud interna de mercado (amplitud de mercado) que ha alcanzado, a través de la Line A-D, máximos históricos.

Lo que ha impulsado los nuevos máximos de 52 semanas de los valores recientemente, dando robustez al movimiento alcista que está a punto de confirmar el comienzo de un tramo alcista adicional de cierta envergadura (meses).

En este contexto de cierta calma que nos movemos, ¿cuál es el catalizador que podría poner en tensión al mercado? Tal y como hemos comentado recientemente, el mercado de deuda de Japón está en una situación crítica y el comportamiento de su divisa, el Yen, podría introducir un nuevo factor de inestabilidad en los mercados. ¿Dónde tenemos que fijarnos? Una caída del USDJPY por debajo de 140 desencadenaría movimientos bruscos en el mercado de divisas, y por ende, fuerte volatilidad en las bolsas.

En las últimas semanas, el mercado está teniendo fortaleza apoyado por una salud interna de mercado en clara mejoría lo que da mayor convicción a futuras subidas de cara al medio plazo.

Quizás en el corto plazo el escenario más probable sea un proceso correctivo en las bolsas (en tiempo -lateral- o en precio) con la intención de depurar algo toda la bestial subida desde comienzo de abril. Si bien, nuestra máxima atención está puesta en la mejoría de los nuevos máximos (a la espera de confirmación oficial de señal de compra de medio plazo) así como, en el comportamiento del Yen (nivel clave señalado).

«No tengo ningún talento especial. Sólo soy apasionadamente curioso», Albert Einstein.

¡Un saludo a todos y mucha suerte en las inversiones ¡