Después de unas semanas en modo “cautela” por el deterioro de salud interna de mercado, la semana pasada el cielo amaneció despejado (se desactivó la divergencia bajista de la Línea AD vs. el índice NYSE) y sin nubes negras que nos animan a salir a la calle de compras dejando el paraguas en casa.

Todo gracias al exceso de liquidez actual existente y gasto fiscal de los gobiernos que empujan al alza las cotizaciones sin importar el contexto macroeconómico o geopolítico de ninguna índole. Ahora es momento de seguir bailando en la pista, mientras la música continúe, dado que estamos en la antesala de los dos últimos meses del año que históricamente son muy buenos para la renta variable, noviembre (Acción de Gracias y Black Friday) y diciembre (famoso rally de navidad).

A lo que se le suma una ruptura al alza del precio (caída de rentabilidad) de los Bonos de Alto Rendimiento (High Yield) que son nuestro “canario de la mina preferido”, señal de que los institucionales no creen que el mercado va a tener problemas en el corto plazo (próximas semanas, ¿hasta el final del año?), por lo que es un buen reflejo muy importante del buen estado de salud del mercado actual.

En otro orden de cosas, y con la publicación de resultados de esta semana de algunas de las 7 magníficas ($MSFT, $GOOGL, $META, $AMZN), todo nos hace pensar que serán buenos y con predisposición al alza, dada la reacción del precio de su ETF la semana pasada, alcanzando máximos históricos.

Sin lugar a dudas, este nuevo escenario nos invita a ser optimistas con mayores subidas en los mercados para las próximas semanas (quizás podríamos entrar en una fase de negociación bursátil parabólica, típica del final de los grandes ciclos alcistas), pero siendo consistentes de que estamos en la fase tardía del ciclo económico donde la Reserva Federal llega tarde y mal, como suele ser habitual, y con la necesidad de apretar el botón de bajadas de tipos con mayor celeridad de lo que la inmensa mayoría de los inversores piensan, a día de hoy. “El ciclo de tipos, es como el algodón, no engaña”.

En un contexto donde los inversores olvidan o no tienen en cuenta el control del riesgo de sus inversiones, tomando dinero prestado a los brokers de forma agresiva (“Margin Debt”), para no perderse el festín bursátil que estamos viviendo y con la idea que dicha fiesta no acabará nunca. Sin embargo, la historia nos dice que la resaca puede ser muy dolorosa.

¿Y ahora qué? Mientras el trasfondo económico empeora a pasos agigantados ¿potencial accidente financiero en el 2026?, la mejora sustancial de la salud interna de mercado gracias a un exceso de liquidez en los mercados, nos invita a tener una visión constructiva del mercado de cara a los últimos meses del año (apoyada por una buena estacionalidad para la renta variable) lo que nos anima a ir de compras buscando fortaleza en los activos seleccionados.
“La esperanza es el sueño del hombre despierto”, Aristóteles.
¡Un saludo a todos y mucha suerte en las inversiones ¡